Los bebés del zika y cómo sobreviven a la muerte

El temible virus causó estragos entre embarazadas y sus pequeños hace más de dos años.

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Hace más de dos años, la expansión del virus del zika causó estragos en Brasil y otros países, incluyendo EEUU, atacando a madres embarazadas y bebés con graves problemas de salud y crecimiento. Hoy, algunos de estos pequeños ya van a las escuelas, pero aún enfrentan serios desafíos. Te contamos qué es de la videa de estos pequeños que sacudieron al mundo por aquel entonces.
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Como se recordará, el Zika, originario de África, se extendió por Asia y su aparición en Brasil fue registrada a mediados del año pasado. Desde entonces, se extendió como pólvora por el noreste debido, en parte, a la generalizada pobreza de la región, al calor ecuatorial y la crónica infestación del mosquito Aedes aegypti, que también propaga el dengue y la chikungunya. A esto se agregó la aparición de casos en Estados Unidos y otros países del Continente Americano.
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Para médicos, investigadores y terapeutas, los bebés brasileños nacidos con microcefalia hace unos años representan la mayor muestra del mundo para su observación y aprendizaje. En la foto, la pequeña Emily da Silva, en brazos de su madre, tras ser diagnosticada con microcefalia, en un hospital en Recife, Pernambuco. Hoy, la pequeña va a una escuela.
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Ver a estos niños en la escuela ayuda a ofrecer una visión de los retos que enfrentarán los pequeños durante su crecimiento, y las instituciones que los acogen suelen estar mal equipafas para atender sus necesidades. En la foto, otro rostro del virus Zika de hace más de dos años: David Henrique Ferreira, de cinco meses, con microcefalia. Su madre, Mylene Helena Ferreira, lo reconforta.
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El bebé de la foto es uno de los 3,400 casos de microcefalia. Centíficamente no se ha demostrado que exista un vínculo directo entre el virus y el mal, según la OMS, pero se teme que exista (AP).
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Vaneide Campos, la directora de la escuela a la que acude uno de los bebés del zika, Joaquim, en Frei Miguelinho, una ciudad de 13,000 habitantes, dijo que tuvo que reajustar un presupuesto ya de por sí estrecho para contratar a una segunda profesora de niños con necesidades especiales.
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Joaquim ha mostrado pocos avances. Puede sostener un bolígrafo y garabatear en un papel. Escucha a sus compañeros de clase recitar las letras del abecedario aunque él no puede hablar. También ha participado en las obras teatrales de la escuela, más que muchos otros niños con microcefalia. En la foto, un bebé recibe estimulación para mover sus músculos, afectados por el virus del zika, según estiman los expertos.
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“Tenemos más buena voluntad que formación”, señaló Campos. “No estamos listos, pero sabíamos que necesitábamos ofrecer una posibilidad”.
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Brasil había eliminado la presencia del Aedes aegypti, que se adapta bien en el hábitat humano, vive en sus casas y puede reproducirse con el agua que se acumula en la tapa de una botella, según informa la AP. En la foto, uno de los bebés afectados con microcefalia, una condición que afecta la cabeza de los bebés. En este caso, su cabeza medía un 20% menos que lo normal.
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Otra de las caras del Zika en Brasil: Ludmilla Hadassa Dias de Vasconcelos,cuando tenía solo dos meses, con microcefalia. También se detectaron casos de retraso mental, que estaría relacionado con el virus del zika, lo que torna más peligrosa a la enfermedad.
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El virus del Zika afectó a familias enteras ya que cuando un bebé estaba afectado, el resto lo sufría, como la abuela Ivalda Caetano, mientras sostenía a su nieta Ludmilla Hadassa Dias de Vasconcelos, en un hospital en Recife, Brasil.
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Frente a esta crisis de salud pública, la entonces presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, declaró la guerra contra el Aedes aegypti, y prometió desplegar a unos 220,000 miembros de las Fuerzas Armadas para que vayan, de puerta en puerta, a hablarle a la población acerca de cómo prevenir la propagación del mosquito.
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Jose Wesley Campos, que cumplirá tres años en septiembre, hoy acude a una escuela en la ciudad de Bonito, en el estado de Pernambuco, dos días a la semana. Él y otros tres niños con discapacidades comparten un aula con 14 niños sin problemas. En la foto, un bebé es medido tras su nacimiento. La madre, se estimaba, podía estar contagiada a través de las picaduras de mosquitos, tan comunes en su barrio en Recife, Pernambuco.
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“Fue nuestro primer caso con microcefalia. Daba miedo, no sabíamos qué hacer”, dijo la subdirectora, Viviane Simon, que lleva 20 años trabajando en el centro. En la imagen, otra carita del zika, un bebé en Recife.
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Sin embargo, como los profesores no tienen conocimientos médicos, la madre de Jose acude a clase con él. En la imagen, una profesional atiende a un bebé afectado con el temible virus.
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En el estado de Pernambuco, 159 de los 2,513 diagnosticados con microcefalia han muerto, según las cifras oficiales. Paraiba, un estado vecino que también fue muy golpeado por el brote, no tiene datos actualizados, pero especialistas locales estiman que el 10% de los bebés nacidos con esta malformación fallecieron.
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Estas cifras superan con mucho la tasa de mortalidad infaltil del país, que era de 14.4 decesos por cada 1,000 nacimientos en 2016, el último del que se tienen datos.
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Alice Vitoria Gomes Bezerra, de solo tres meses, es sosteninda por su papá, Joao Batista Bezerra, en Recife, Brasil. Ella también fue diagnosticada con microcefalia. Otra beba, Sophia Donario, uno de los casos de microcefalia provocada por zika, tenía solo cinco meses cuando falleció a principios de año.
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Yara da Costa dijo que su hija cayó enferma con neumonía un lunes por la noche. Llevó al bebé a un hospital de Lagoa Seca, una pequeña y pobre ciudad en el centro de Paraiba. De ahí fue trasladada a un hospital en Campina Grande, una de las ciudades más importantes de la región. En la imagen, otro de los bebés afectados.
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No tuvo una cama en la unidad de cuidados intensivos hasta el miércoles. El 1 de abril, Domingo de Pascua, murió. En la foto, Alice Vitoria Gomes Bezerra, de solo tres meses, es sostenida por su papá, Joao Batista Bezerra. Ella también sufre de microcefalia, una malformación del cráneo.
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La doctora Vanessa Van Der Linden, le mide la cabecita a un bebé en un hospital en Recife, Brasil. Una mujer que hace casi tres años dio a luz a un gemelo con desarrollo normal y a otra con microcefalia causada por el zika, un caso único, muestra lo duras que pueden ser las diferencias.
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El niño, Edson Junior, no para de correr con una energía desbordante mientras que su hermana, Melissa Vitoria, tiene problemas de vista y espasmos musculares que limitan sus movimientos. En la foto, un bebé con zika.
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“Fue un shock para mí. No tenía ni idea de que fuese posible” tener un gemelo sano y otro con microcefalia, señaló la madre, Cassiana Severina, que vive en una casa desvencijada a las afueras de Recife. En la foto, una bebé de seis meses recibe tratamiento en una clínica en Recife, Pernambuco. Se estima que unas 100,000 personas fueron expuestas al virus del zika en la ciudad de Recife.
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Severina quiere mandar a Junior a la escuela, pero no planea hacer lo mismo con su hermana, que no puede ni mantenerse sentada.
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David Henrique Ferreira, de solo cinco meses, nació con microcefalia. Su abuelo, Severino Vicente, lo acaricia. Más allá de los retrasos en el desarrollo, alrededor del 40% de los niños con microcefalia tratados en el hospital empezaron a mostrar nuevos problemas físicos alrededor de su primer cumpleaños, incluyendo caderas dislocadas por las que tuvieron que pasar por el quirófano.
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Los seres más vulnerables, los bebés y los niños, son los que más sufren los estragos que dejó el virus del zika.
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