Habitantes de la frontera enfrentan su nueva realidad

La política migratoria de EEUU ha modificado la forma en que se vive en las zonas fronterizas.

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    Relación entre México y EEUU en un momento inédito

    El secretario de Relaciones Exteriores ha admitido que luego de la decisión del presidente Donald Trump de enviar tropas a la frontera, comienzan a verse los efectos.

    (Publicado martes 10 de abril de 2018)

    Las instalaciones están siendo ampliadas, colocaron más camas y la cocina se prepara para elaborar más alimentos de los que comúnmente hacen. Así está ocurriendo en toda la frontera norte de México, donde los activistas han registrado un notable incremento en la demanda de ayuda.

    "Yo pienso que sí puede ser que se saturen las casas del migrante y que de pronto no se tenga opción de qué hacer", admite Aarón Méndez, director de la Casa del Migrante Amar.

    Las previsiones comenzaron a tomarse luego de que se hizo evidente la presencia de las tropas de la Guardia Nacional estadounidense y aumentaron las deportaciones, porque tal y como lo indican los propios migrantes, ni siquiera esa medida podrá detener la marcha hacia sus sueños.

    "Ya lo he pensado, pero es un riesgo que hay que tomar y, ni modo, la misma pobreza hace a uno enfrentar lo que venga", dice Omar García, migrante de Guatemala.

    Omar ya fue deportado pero está dispuesto a enfrentar el nuevo obstáculo; como muchos volverá a cruzar la línea que separa a ambos países, aun sabiendo que ahora son más las posibilidades de fracasar.

    Un claro ejemplo de la decisión de los migrantes por llegar a la frontera a pesar de los obstáculos son muchos de los integrantes de la caravana, quienes por ahora acampan en la Ciudad de México, pero ya se preparan para continuar su camino e intentar llegar de otro lado de la frontera.

    Maritza es una de ellos, aun cuando viaja sola con sus tres hijas, dice que ningún uniformado ni barrera podrá borrar su deseo de encontrar una mejor vida.

    "A veces tenemos que arriesgarnos para saber si ganamos o perdemos, hasta donde Dios diga", dice Maritza, migrante de El Salvador.

    En tanto todos ellos corren el riesgo, el gobierno mexicano revisa los términos de la relación bilateral con Estados Unidos, porque sus funcionarios aseguran que su respuesta debe tener consecuencias prácticas.