Muerte de niño migrante resalta crisis

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    SAN JOSE LAS FLORES, Guatemala - La madre de un niño guatemalteco cuyo cadáver fue encontrado en el desierto a una milla de la frontera sur de Texas dijo el martes que le suplicó que no emprendiera ese peligroso viaje desde su humilde casa en la sierra de los Cuchumatanes.

    Pero Cipriana Juárez Díaz, enferma y postrada en su cama, señaló que su hijo Gilberto le dijo que quería ganar dinero para ayudarla.

    "Era un buen hijo. Sólo le pido a Dios que me dé fortaleza para aguantar cuando me lo traigan", dijo Juárez entre lágrimas a The Associated Press.

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    Gilberto Francisco Ramos Juárez, de 15 años, apareció muerto hace unas dos semanas con un rosario y el número telefónico de su hermano en Chicago garabateado dentro de la hebilla de su cinturón.

    "Es el rosario que le regaló su madrina cuando hizo su primera comunión", dijo su padre Francisco Ramos.

    Estaba solo en el desierto a menos de una milla de la casa más cercana, dijo el lunes un jefe de la policía del sur de Texas. Al parecer se perdió en su camino rumbo al norte y posiblemente murió por las inclemencias del tiempo. Se le realizó una autopsia sin encontrar señales de traumatismos.