El Papa pide “hospitalidad” en misa en Paraguay

El Papa pide "hospitalidad" en misa en Paraguay

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    EFE

    ASUNCIÓN, Paraguay - El papa Francisco instó este domingo a los fieles a la "hospitalidad", en la misa que celebró en "Ñú Guazú", una base militar en Asunción, y en la que se congregaron más de medio millón de personas, en el último día del viaje por Latinoamérica.

    En la enorme explanada de esta zona militar, ante un espectacular retablo elaborado con miles de semillas y mazorcas, un tributo a la cultura guaraní, Francisco se dejó inspirar para su homilía por la palabra "hospitalidad", de la que habló la lectura del evangelio.

    Hospitalidad, dijo, "es una de las características fundamentales de la comunidad creyente" y agregó que "el cristiano es quien aprendió a hospedar, a alojar", aseguró.

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    El Papa critica la falta de solidaridad

    El Papa critica la falta de solidaridad
    En su última homilía en Paraguay, el papa Francisco instó a los católicos a ser más hospitalarios y solidarios. (Publicado domingo 12 de julio de 2015)

    Respecto a esto, lamentó que a veces la "misión, la evangelización" de la Iglesia "se base en proyectos y programas" y "se entienda en torno a miles de estrategias, tácticas, maniobras, artimañas, buscando que las personas se conviertan en base a nuestros argumentos".

    Para Francisco, evangelizar no es convencer con argumentos o estrategias sino "aprendiendo a alojar".

    El Papa habló de una Iglesia que debe ser "una madre de corazón abierto y que sepa acoger, recibir, especialmente a quien tiene necesidad de mayor cuidado, que está en mayor dificultad".

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    Así, el pontífice dijo que la Iglesia debe mostrar "hospitalidad" con el hambriento, el perseguido o el desempleado, pero también "con el que no piensa como nosotros, con el que no tiene fe o la ha perdido" y a "las culturas diferentes".

    También se refirió a la soledad "como otro de los males que hacen mucho daño y que va haciendo nido en nuestro corazón y comiendo nuestra vitalidad".

    "Dios nunca cierra los horizontes", señaló a los fieles, y agregó que "nunca es pasivo a la vida y al sufrimiento de sus hijos y siempre tiene atención "para tantas situaciones de exclusión, disgregación, encierro, de aislamiento".

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    Es cierto, consideró, "que no podemos obligar a nadie a recibirnos, a hospedarnos", pero también es cierto "que nadie puede obligarnos a no ser acogedores, hospederos de la vida de nuestro pueblo.

    "Qué lindo es imaginarnos nuestras parroquias, comunidades, capillas, lugares donde están los cristianos, como verdaderas centros de encuentro entre nosotros y con Dios", expresó.

    A pesar de que en estos días donde la lluvia ha convertido en un lodazal esta explanada, más de medio millón de personas pasaron toda la noche para poder asistir a la misa y música y oraciones amenizaron la espera durante toda la madrugada.

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    Antes de su última misa en Paraguay, el papa Francisco criticó la "fe no solidaria" y "mentirosa" de quien va a misa, pero no sabe lo que ocurre en los barrios marginales, al visitar a los habitantes del Bañado Norte, una de las zonas más pobres de le capital de Paraguay.

    Tras caminar por las calles de este suburbio, donde viven 23,000 familias, Francisco afirmó que "una fe que no se hace solidaridad, es una fe muerta. Es una fe sin Cristo, una fe sin Dios, una fe sin hermanos. Una fe mentirosa".

    Y dijo, como ejemplo, qué existe quién va a misa, pero cuándo se le pregunta qué pasa en los Bañados contesta que no sabe, que hay gente que vive allí, pero no sabe.

    "Puedes ir a misa de los domingos, pero si no tienes corazón solidario, si no sabes lo que pasa en tu pueblo (la fe) o está enferma o está muerta", agregó.

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    En su último día de su gira por Latinoamérica, Francisco se declaró muy "alegre" por haber podido visitar este lugar, "su tierra", les dijo, y les confesó que desde que supo que visitaría el Bañado Norte le recordó "la Sagrada Familia", que tuvieron que dejar su casa y refugiarse en otros lugares.

    Personas igual que ellos, señaló, "que tuvieron que dejar lo propio en función de conseguir mejores oportunidades familiares. Vivían en función de las inclemencias del tiempo y de otro tipo".

    Y evocó, sobre las personas que viven en esa barriada, "todo lo que hacen para superar la inclemencia del tiempo, las inundaciones de estas últimas semanas".

    No obstante estas dificultades, que quedaron patentes en los testimonios de dos habitantes de este barrio, Francisco destacó cómo esta "lucha no les ha robado la sonrisa, la alegría y la esperanza".

    "Una pelea que no les ha sacado la solidaridad, por el contrario, la ha estimulado, la ha hecho crecer", agregó.

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    Aunque elogió cómo en este lugar se ha despertado la solidaridad, también les advirtió de que "el diablo quiere que se pelee entre ustedes porque así les divide y los derrota y les roba la fe".

    "Vengo aquí como esos pastores que fueron a Belén y quiero bendecir sus manos, la fe de ustedes y bendecir su comunidad", así se presentó el pontífice ante miles de personas.

    Les invitó a orar juntos y rezaron un padre nuestro en guaraní, y les pidió que no se olviden de él.

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    El Bañado Norte, es una enorme barriada de más de 23,000 familias que sufren entre otras cosas las lluvias torrenciales que provocan el desbordamiento del río Paraguay y "el abandono del Estado", como denunciaron en los testimonios.

    "El Estado no se ha ocupado de nosotros y no nos mira ahora con buenos ojos. No nos ven como sujetos de derechos, sino que para sus responsables somos, según nos suelen decir, "un pasivo social", lamentó María García, coordinadora del barrio.

    Francisco, aunque rápidamente pudo probar en una de las callejuelas del Bañado, "un mbeju (tortilla de almidón), con mate cocido (infusión) y sopa paraguaya (bizcocho salado de queso), un desayuno típico paraguayo que le había preparado una de las habitantes de este lugar.