México: Marcha por 43 desaparecidos

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    5 de noviembre 2014 -- Miles de personas marcharon en el centro de la Ciudad de México por el regreso con vida de los 43 estudiantes que desaparecieron el 26 de septiembre en Iguala.

    MÉXICO -- Decenas de miles de personas se manifestaron en el centro de la Ciudad de México en protesta por la desaparición de 43 jóvenes, de quienes no se sabe nada desde que fueron secuestrados por policías el 26 de septiembre en la ciudad de Iguala, en el estado de Guerrero.

    Estudiantes, profesores, familiares y organizaciones sociales marcharon desde Los Pinos, residencia oficial del presidente Enrique Peña Nieto, hasta el Zócalo, ocupando los carriles centrales de la Avenida Reforma.

    Video: México: Marcha por 43 desaparecidos

    Video: México: Marcha por 43 desaparecidos
    (Publicado miércoles 5 de noviembre de 2014)

    "Vivos se los llevaron, vivos los queremos" y "Fue el estado" fueron los lemas más coreados por los manifestantes, que también cantan en voz alta los números del uno al 43.

    El grueso de la marcha estuvo compuesta por estudiantes de las distintas universidades y escuelas de la Ciudad de México que comenzaron hoy una huelga de tres días en señal de protesta ante el lento avance de las investigaciones. Muchos de ellos portaban banderas de México, pero con los colores rojo y blanco teñidos de negro.

    Al frente de la marcha, los padres mostraban inmensos dibujos con los rostros de sus hijos como parte de una iniciativa denominaba "Artistas por Ayotzinapa".

    Junto a ellos, compañeros de los estudiantes que sobrevivieron al ataque aquella noche relataban a través de un megáfono lo que vivieron: "Vimos como mataron, como disparaban, nadie nos ayudó. Ni piedras teníamos para defendernos".

    Camila Bernal, de 19 años y estudiante chilena de comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cree que "la desaparición de los estudiantes es el detonante de la explosión de dolor acumulado por los miles de desaparecidos que hay en el país".

    Y agrega: "Aquí hay familias, niños, gente joven... este un movimiento social no politizado que crece mientras el gobierno sigue inaugurando obras públicas como si no pasara nada".

    Martin González es un abogado de 49 años que vestía un elegante traje gris y tomaba fotos con su teléfono celular mientras pasaban frente a él miles de personas.

    De vuelta a su casa en el elegante barrio de Polanco, y sin interés por participar en la protesta, creía que "la desaparición de estos muchachos está dañando el clima político del país, se está caldeando el ambiente y si no hay una solución rápida esto puede desembocar en un nuevo 68", dijo, en referencia al amplio movimiento estudiantil de ese año, que después de varios meses de protesta terminó en masacre.

    Telesforo Nava, profesor de Ciencias Políticas de la UNAM, quien participó en la manifestación con otros profesores, dijo que "el país está hasta la madre de violencia, muertos y desaparecidos".

    Agregó que "esto es solo el comienzo de algo más grande, es el inicio de una movilización masiva y no violenta mientras no presenten a los desaparecidos. La detención del alcalde y su esposa no cambia nada, tienen que regresar a los desparecidos; a los 43 y a los miles más que nos faltan". El alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, fueron detenidos el martes por la madrugada en una casa Iztapalapa, en la Ciudad de México. En el operativo fue detenida también una mujer que aparentemente, los ayudó a esconderse, informaron las autoridades.

    Paralelamente, la jornada se protesta se repitió en la ciudad de Chilpancingo, capital de Guerrero, donde compañeros de los estudiantes desaparecidos aislaron durante varias horas la ciudad al bloquear los tres puntos de acceso a la misma. Otro grupo interrumpió durante varias horas la circulación en la Autopista del Sol, que une la capital mexicana con Acapulco, principal destino turístico de Guerrero.

    Según la investigación de la Procuraduría, el alcalde y su mujer estaban en la nómina del cártel de los Guerreros Unidos, un grupo narco supuestamente responsable de la matanza y posterior secuestro de los jóvenes. La Procuraduría reveló que el matrimonio recibía pagos periódicos del cártel, con los que se abonaba la nómina de los policías y que Abarca habría dado la orden de entregar a los jóvenes al crimen organizado con el objetivo de evitar que se manifestaran en el municipio.

    Los convocantes de las protestas reclaman al gobierno mexicano mayor diligencia en la búsqueda y reprochan que más de un mes después de su desaparición no se hayan encontrado a los muchachos, a pesar de que se han abierto más de una decena de fosas clandestinas en las que han aparecido decenas de cuerpos sin identificar.