¡No Twitter en la corte!

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    Tener noticias de un juicio solía tomar días, pues los mensajes iban a caballo o por paloma mensajera. El telégrafo y el teléfono redujeron ese tiempo drásticamente, y luego lo hizo aún más la televisión en vivo. Ahora llega Twitter y los reportes desde los tribunales son fugaces oraciones de no más de 140 caracteres. Pero ese medio está provocando un enfrentamiento entre reporteros y jueces, que temen que esto pueda amenazar el derecho del acusado a un juicio justo. La tensión fue puesta recientemente en relieve por la decisión de una corte en Chicago de prohibir a todos enviar mensajes por Twitter o cualquier otra red social en el juicio contra un hombre acusado de matar a la familia de la actriz Jennifer Hudson. Los reporteros y sus defensores insisten en que la práctica es esencial para dar los pormenores al público a medida que se desarrolla el juicio. "Estamos preocupados por esta prohibición", dijo Ed Yohnka, vocero en Chicago de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles. Tuitear y los medios sociales simplemente son "la versión del siglo XXI de lo que los reporteros siempre han hecho: recabar información y diseminarla". Agrega que los jueces deberían adoptar a Twitter como una forma para arrojar luz sobre el proceso judicial, que para muchos estadounidenses todavía está bajo el velo de un misterioso ritual. El juez en el caso de Illinois teme que la fiebre por tuitear pueda distraer a los jurados y testigos en el juicio que comenzó el 23 de abril. "Tuitear le quita dignidad a una sala judicial", dijo Irv Miller, coordinador de enlace con la prensa del juez Charles Burns en el condado Cook. "El juez no desea que el juicio se convierta en un circo". Burns permitió que los reporteros llevaran sus teléfonos celulares y enviaran periódicamente correos electrónicos, una notable concesión en un estado que hace poco anunció que comenzará a experimentar con cámaras en la corte y donde los teléfonos móviles frecuentemente estaban restringidos en las salas. También hay una sala desbordada donde los reporteros pueden tuitear libremente. Pero ahí no hay audio o videos de lo que sucede en la sala del juicio, sólo transcripciones en vivo en una pantalla. El tema se extiende también a los jurados, cuyos tuits han levantado su propia polémica. El año pasado la Corte Suprema de Arkansas desechó la sentencia de muerte contra un prisionero después de que uno de los jurados mandase mensajes por Twitter durante el proceso y otro se quedase dormido. Los tuits que envió el jurado Randy Franco iban de lo filosófico a lo mundano. Uno decía "Aquí el café es horrible". Menos de una hora antes de que el jurado regresase con un veredicto, tuiteó "Todo terminó". Hay poco margen de interpretación respecto de los jurados que tuitean. El juez en Arkansas había advertido a los jurados "no enviar mensajes por Twitter a nadie". Burns fue casi igual de explícito durante la selección del jurado el Chicago. Pero no hay consenso entre los jueces estatales o federales sobre lo apropiado de los tuits que se envían en la corte, por lo que cada uno de los magistrados muchas veces forma sus propias reglas. Por ejemplo, el juez en el caso de abuso sexual de Jerry Sandusky, ex asistente del entrenador deportivo en la Universidad Penn State, dio a los reporteros permiso para tuitear en las audiencias previas al juicio, pero no para transmitir citas textuales ni tomar fotografías. El juez John Cleland no ha indicado si cambiará esa política para el juicio en junio. En cierta forma, el juez Burns ha ido más lejos que otros. Para asegurar que su restricción se cumpla, asignó a una oficial para seguir las cuentas de los reporteros en Twitter mientras la corte está en sesión. Para acreditarse y cubrir el juicio, los periodistas deben dar a conocer sus cuentas en Twitter. Si aparece un tuit desde adentro de la sala, Penny Mateck lo reportará al juez quien "decidirá la acción a seguir", dijo la oficial. Las sanciones podrían incluir penas por desacato en la corte. Peter Scheer, director de la Coalición Primera Enmienda, con sede en California, dijo que hacer que un policía vigile los tuits lo inquieta, aunque parece que no viola los derechos de nadie porque la mayoría de los mensajes en Twitter los puede ver cualquiera. Aún así, algunos observadores se preguntan porqué los mensajes electrónicos están bien, pero los tuits están fuera de lugar. El juez, dice Miller, cree que tener a reporteros volcados constantemente sobre sus teléfonos enviando tuits es más negativo que enviar un e-mail cada 10 o 15 minutos. "Hemos lidiado con este tema en la corte muchos días, pero este es un método que no había escuchado. Es raro", dijo Lucy Dalglish, directora del Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa, con sede en Virginia. Ella se pregunta si no hay más riesgo de imprecisiones cuando los reporteros mandan correos electrónicos a sus editores, quienes los interpretan con sus propias palabras y lo publican en sus páginas en internet o sus propias cuentas en Twitter. Pero distraer no es el único potencial de Twitter. Otros jueces se preocupan de que micromensajes sobre evidencia pueda llegar inoportunamente a los teléfonos de los jurados y posiblemente contaminar al panel. Al solicitar un nuevo juicio, los abogados del financista R. Allen Stanford, quien fue declarado culpable de fraude en abril, argumentó que los tuits de los periodistas distrajeron a miembros del jurado y crearon otros riesgos. El juez federal rechazó la solicitud sin explicación alguna. Los periodistas entienden las preocupaciones de los jueces, asegura Dalglish. Pero la mejor solución en los tribunales es lo que se ha hecho por décadas: decirle a los jurados no escuchar las noticias sobre su caso, incluyendo los mensajes en Twitter.