Con una dosis letal, mexicano paga por el asesinato de su familia

Ramos respiró profundamente un par de veces, balbuceó una y comenzó a roncar.

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    EFE
    El Gobierno de México, expertos de Naciones Unidas en Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) habían presionado al estado de Texas para que suspendiera la ejecución alegando que Moreno Ramos no recibió un juicio justo. EFE/Archivo.

    HUNTSVILLE, Texas — Un mexicano fue ejecutado en Texas el miércoles por el asesinato con un mazo de su esposa y dos hijos hace más de 26 años.

    Roberto Moreno Ramos, de 64 años, fue declarado culpable por los homicidios de su esposa Leticia, de 42 años, su hija Abigail de 7 años, y su hijo Jonathan de 3 años en la localidad de Progreso, en la frontera con México.

    Cuando el guardia le preguntó si tenía una declaración final, Ramos dio gracias al consulado mexicano por su apoyo con apelaciones en su caso y dijo estar agradecido por “el trato humano que recibí en la cárcel en Texas”.

    “Estoy recibiendo mi reloj de pulsera de oro que al gobernador le llevó 30 años forjar”, afirmó. “Gracias Dios. Señor, envíame un carruaje. Estoy listo”.

    A medida que la dosis letal del poderoso sedante pentobarbital comenzó a hacer efecto, Ramos respiró profundamente un par de veces, balbuceó una y comenzó a roncar. En segundos ya no hubo ningún movimiento.

    Once minutos después, a las 9:36 p.m. tiempo del centro de Estados Unidos, fue declarado muerto.

    Moreno se convirtió en el 21er reo en ser ejecutado este año en Estados Unidos y el undécimo en morir vía inyección legal en Texas, el estado en donde más se aplica la pena capital.

    La Corte de Apelaciones Penales de Texas y la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito rechazaron la solicitud de Ramos para suspender su ejecución. Su abogada de apelaciones había argumentado que los abogados del reo en el juicio no presentaron ninguna evidencia acerca de su enfermedad mental y los abusos que sufrió en su niñez que podrían haber convencido a los jurados para que no fuera ejecutado.

    El lunes, la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas se negó a emitir una recomendación de conmutación de sentencia o un aplazamiento de seis meses a su ejecución.

    La Corte Suprema federal despejó el camino para la ejecución el miércoles por la noche cuando rechazó dos apelaciones en las que se pedía suspenderla.

    Tres jueces jubilados que ejercieron en la Corte de Apelaciones Penales de Texas interpusieron el miércoles solicitudes ante la Corte Suprema a favor de suspender la ejecución. Los tres magistrados alegaban que el tribunal de apelaciones designó a un abogado de apelaciones incompetente que no investigó el caso de Ramos en las primeras etapas del proceso.

    Las autoridades mexicanas solicitaron que se detuviera la ejecución de Moreno Ramos, argumentando que forma parte de un grupo de ciudadanos de México condenados en Estados Unidos a los que nunca se les informó que podían ser asesorados legalmente por el gobierno mexicano al momento de su arresto.

    En documentos de la corte, la abogada de apelaciones de Ramos, Danalynn Recer, había argumentado que su cliente sufrió de bipolaridad la mayor parte de su vida, incluyendo la época en que su familia fue asesinada, así como daño cerebral que afectaba su habilidad para controlar sus impulsos y regular sus emociones.

    Recer dijo también que el padre de Ramos lo golpeó brutalmente cuando era niño.

    Las autoridades indicaron que el reo mató a sus familiares a mazazos y luego los enterró bajo el piso del baño de su casa con el fin de poder casarse con una amante que tenía en esa época.

    Moreno nació en Aguascalientes, México, y creció en Guadalajara y Tijuana antes de que su familia se mudara a Estados Unidos en 1970.