Obama: no obstruyan la economía

    processing...

    BOLETÍN DE NOTICIAS

    Getty

    WASHINGTON - En momentos en que se acaba el tiempo, el Senado logró el viernes un acuerdo para evitar el cierre de las operaciones del gobierno y el presidente Barack Obama advirtió a los representantes demócratas que "dejen de apaciguar al Tea Party". Pero los conservadores rebeldes en la Cámara, echando mano a la amenaza de un cierre del gobierno para criticar la reforma de los servicios médicos, no mostraron señales de echarse atrás. Los primeros efectos de un cese de operaciones podrían sentirse el martes si el Congreso no aprueba fondos para mantener funcionando el gobierno para el lunes por la noche, el comienzo del nuevo año fiscal. "Piensen en a quién hacen daño" si se interrumpen los servicios del gobierno, dijo el mandatario en la Casa Blanca, mientras el presidente de la Cámara, el republicano John Boehner, estudiaba su próximo paso en un enfrentamiento que toma velocidad con rapidez, no sólo entre republicanos y demócratas, sino también entre líderes republicanos y conservadores rebeldes. A pesar de la exhortación de Obama, la medida aprobada por el Senado enfrenta un rechazo casi inmediato en la Cámara a manos de conservadores del Tea Party que se oponen firmemente a financiar la reforma de los servicios médicos, aprobada hace tres años. Por otra parte, Obama advirtió que si el Congreso no autoriza un aumento del límite de la deuda, la economía se vendrá abajo. Obama conversó con los reporteros en la Casa Blanca el viernes, expresándoles que ello tendría un profundo efecto desestabilizador en la economía de Estados Unidos y el resto del mundo y que no autorizar el aumento del límite de la deuda es más peligroso que el propio cierre de las operaciones del gobierno. El voto de 54-44 en el Senado refleja las posturas de los partidos sobre la medida, que permite al gobierno operar hasta el 15 de noviembre y evitar el cierre de oficinas que podría interrumpir algunos servicios. La aprobación del acuerdo ocurrió en medio de una feroz lucha por el control del Partido Republicano entre los líderes legislativos, John Boehner, de la Cámara de Representantes, y el líder del Senado Mitch McConnell, contra opositores con poca experiencia en ambos foros, como los senadores Ted Cruz de Texas y Mike Lee, de Utah. El resultado de ese enfrentamiento, más que las diferencias entre republicanos y demócratas, definirá si el gobierno cierra sus operaciones por primera vez en casi dos decenios. "Ahora nos vamos a la siguiente etapa de la batalla", dijo Cruz poco después del voto en el Senado. Dijo a la prensa que había conversado con muchos de sus compañeros de partido y agregó: "confío en que la Cámara de Representantes continuará fiel a sus principios, escuchará al pueblo norteamericano y detendrá esta pesadilla que es el Obamacare". La Cámara de Representantes tiene programadas sesiones el sábado y el domingo pero se desconoce cuándo se votará la ley para evitar el cierre y qué asuntos relacionados con la ley de salud incluirá. Congresistas republicanos dijeron que Boehner pedirá a la Casa Blanca que haga concesiones en la ley de salud cuando el proyecto se presente a la cámara, pero la rebelión desatada cuando los conservadores propusieron la creación de un nuevo proyecto que retire los fondos a la ley de salud hace pensar que la posibilidad del cierre no se ha erradicado. Hay poco o ningún desacuerdo entre el Senado y la Cámara de Representantes sobre los niveles de gasto y, con excepción de la ley de salud, la aprobación podría ser una rutina. El presupuesto prevé el crecimiento de un gasto anual ligeramente superior a 986.000 millones de dólares en respuesta a un acuerdo alcanzado hace dos años entre Obama y los republicanos para limitar los egresos del gobierno en numerosos rubros que incluyen desde el Pentágono a los parques nacionales. Sin una ley que permita reducir el gasto a los niveles acordados se harían recortes automáticos que reducirían el gasto a 967.000 millones de dólares y los republicanos se alegran al señalar que el gobierno está en camino a gastar menos en esos programas por segundo año consecutivo por primera vez desde la guerra de Corea.