“Carrera por el poder” - Parte 2

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    El domingo festivo previo al Día del Trabajo fue una gran fiesta. La gente llegó a ver las carreras de caballos en el rancho "Pókar de ases" en Union, illinois.

    El aroma de la cocina mexicana abrió el apetito de los asistentes y el evento fue amenizado por el Ballet Folklórico de Melrose Park.

    “Me siento que estoy en casa, que estoy en mi tierra”, dijo Manuel Mojica.

    Al rancho llegaron familias enteras y ahí apreciaron de cerca la velocidad de los caballos.

    Ahí vieron a la “Bambi” contra “La Mariposa”.

    Y a “El Rayito” contra “El Abuelo”, entre otros 14 caballos.

    “Es como un día de campo para nosotros, los que arriesgamos somos nosotros pero la variedad es para ellos”, dijo el jinete German “El Pinole” Rodríguez.

    Sin embargo, ese ánimo de fiesta lo cubrió una nube de preocupaciones para los organizadores, pues siguen bajo el ojo vigilante de las autoridades del Condado McHenry que continúan recibiendo quejas como la de la familia Finzel, que alega que su tranquilidad ha sido perturbada.

    “Ellos siempre organizan sus eventos en días festivos, y nos vemos obligados a salir de nuestras casas porque aquí hay mucho ruido y tráfico”, dijo Louis Finzel, vecino inconforme.

    Al evento asistió Joe Gottenmoller, miembro de la junta del Condado de McHenry, quien tiene voto sobre la decisión de prohibir o no las carreras de caballos en esta zona.

    “Tenemos una competencia de intereses, por un lado tenemos la atracción del turismo hacia el condado, pero a la misma vez están los vecinos que tienen 1,500 personas reunidas en la parte trasera de su terreno. Tenemos que tomar una decisión”, indicó Joe Gottenmoller, miembro de la junta del condado.

    Y es que el condado está seriamente considerando más de 60 enmiendas a las leyes para regular actividades en zonas agrícolas.

    Noé Rivera corre caballos en cinco estados de la nación.

    “Dependemos muchas familias de esto de tener a nuestros caballos en este training center”, dijo Noé Rivera.

    Nosotros observamos que los asistentes estacionan los vehículos dentro de la propiedad privada, los dueños contratan seguridad, cuentan con baños públicos y finalizan el evento mucho antes del anochecer.

    Sin embargo, a pesar de que no venden bebidas alcohólicas por no contar con licencia, al público se les permite llevar las suyas y aunque los dueños aseguran cumplir con la prohibición de no organizar apuestas formales como en los hipódromos, nosotros sí encontramos espectadores que dicen apostar informalmente.

    “Porque me gusta, es de tradición. Uno como jalisciense le gusta apostar y yo sé que es ilegal, pero se va uno contento la verdad”, afirmó Héctor Ortiz.

    Ante esto, Luis, uno de los dueños del rancho, respondió:

    “Yo no puedo parar eso, si los policías ven que algo hay mal tienen toda la autoridad para parar eso”, dijo Luis Méndez.

    En cuanto al ruido, el Condado de McHenry no tiene leyes que limiten el volumen de los altavoces.

    Lo cierto es que en el extremo izquierdo de la propiedad no se escucha la música, pero en el derecho, las bocinas apuntan en la dirección de la casa de los Finzel y la música se escucha a la distancia.

    Además, documentos del condado indican que más vecinos se han quejado en las audiencias públicas. Los reclamos incluyen: alterar la serenidad, gente borracha, polvareda, entre otros.

    Pero Méndez dice que las quejas son por otro motivo. “Si yo me apellidara Johnson o Smith no habría problema”, indicó.

    Ante esto, la vecina aclaró:

    “No estoy en contra de la música en español o nada por el estilo, pero esta es una zona residencial y por qué tenemos que aguantar eso. Si nosotros quisiéramos tener una fiesta, no podemos tener ruidos como esos”, dijo Darlene Fienzel.