El León sonríe nervioso

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    El técnico Gustavo Matosas soltó una sonrisa a medias y comenzó a golpear con su mano el techo del banquillo de suplentes de su equipo, el León, mientras el estadio explotaba en gritos de gargantas desgarradas, una fuerza que mezcló euforia y alivio.

    El delantero esmeralda Mauro Boselli acababa de anotar un golazo, el 2-0 del local, y dejaba en el papel un marcador ideal, favorable en la final de ida de la Liga MX, la noche jueves, pero el contexto de la acción no permitió que la alegría fuera completa.

    Video: El León sonríe nervioso

    Video: El León sonríe nervioso
    (Publicado jueves 14 de agosto de 2014)

    El tanto de Boselli, un sublime toque de zurda enroscada que venció la pegajosa marca de Paul Aguilar y encestó el balón al ángulo imposible para el arquero Moi Muñoz, llegó a rescatar al León de un partido que merecía estar empatado antes de los 76 minutos.

    Sin embargo, este elocuente 2-0 apunta una verdad: el León es medio campeón y claro favorito para ganar la final en el partido de vuelta, este domingo 15 de diciembre en el estadio Azteca.

    Los papeles de la obra dejaron la impresión citada tras las siguientes dos escenas: primero, un León listo, agresivo en el robo de balones e ingenioso para hallar espacios.

    De una viveza salió el primer gol: una interceptación del “Gullit” Peña tras un rechazo de Mosquera desde su propia área, seguido de un escopetazo que venció a Muñoz al minuto 10.

    Pero las armas del local se volvieron de pronto escasas, utilizadas de forma selectiva. El medio campo verde de Burbano, Peña, Vásquez y Montes perdió colmillo, dosificó energías. El León aceptó jugar la final bajo la bandera del contragolpe.

    En la segunda escena, el América dominó la media con cinco hombres: el contención Medina, el creativo Martínez, los extremos Layún y Aguilar, más Sambueza libre. Y fue Sambueza el mejor del visitante por un despliegue de energía soberbio. En el segundo tiempo, devoró la banda y sus centros exprimieron los milagros del arquero William Yarbrough.

    El tema para la vuelta: los dos finalistas tienen hambre por el título tras un asalto donde no sobrevivió quien expuso más deseo, sino quien llegó primero. Es un pleito de astucias; la copa coquetea con León, pero el América tiene reservas (y antecedentes) para soñar con finales épicos.