Reconocida activista: Trump usa a inmigrantes como chivos expiatorios

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    EFE
    La reconocida activista mexicana Elvira Arellano dice que Trump usa a inmigrantes como chivos expiatorios

    La reconocida activista mexicana Elvira Arellano dijo hoy que el magnate Donald Trump, y los demás precandidatos republicanos a la Presidencia de EE.UU., usan a los inmigrantes mexicanos como "chivos expiatorios" y los atacan para descargar su "odio, racismo, discriminación y xenofobia".

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    Los republicanos "tratan de usar a nuestros hijos ciudadanos como si fueran de segunda clase", indicó a Efe la activista en una entrevista en Chicago en la que calificó de "vergonzosas" las declaraciones de Trump sobre los mexicanos.

    Arellano, que tiene dos hijos, el mayor de los cuales nació en Estados Unidos, opinó que Trump debería ser el primero en renunciar a su ciudadanía "si cree que los hijos de inmigrantes no la merecen, porque él tiene raíces inmigrantes".

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    Los abuelos paternos del promotor inmobiliario eran alemanes y su madre emigró desde Escocia.
    "La Constitución protege claramente a los hijos ciudadanos", afirmó la activista, quien recordó que la comunidad inmigrante "ha dado hijos que han muerto en las guerras para defender a este país".

    El plan de Trump en materia migratoria, tema central de su campaña, contempla la deportación de los más de once millones de indocumentados que se calcula viven en el país norteamericano, así como acabar con el derecho a la ciudadanía por nacimiento, estipulado en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución.

    Esta idea es colofón a una serie de comentarios realizados por el magnate desde que el día que anunció su deseo de ser el candidato republicano a la Presidencia para los comicios de 2016 se refirió a los inmigrantes mexicanos como "criminales" y violadores".

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    La dura propuesta migratoria de Trump ha sido apoyada por otros candidatos republicanos como el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, y el senador por Texas Ted Cruz.

    "Somos víctima del odio, racismo, discriminación y xenofobia de los republicanos, que le sacan jugo al tema de los inmigrantes, pero todos tenemos derecho a una vida mejor", agregó.

    Arellano, oriunda de Michoacán (oeste de México), se convirtió en la abanderada de la lucha por los indocumentados después de ser detenida en 2006 con documentos falsos mientras trabajaba como limpiadora en el aeropuerto O'Hare, de Chicago, y resistir la orden de deportación durante un año refugiada en una iglesia de la ciudad.

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    Tras abandonar en 2007 el refugio que le ofrecía el templo metodista Adalberto, la activista viajó a la ciudad de Los Ángeles (California), donde fue detenida dos días después y deportada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

    Tras una ausencia de siete años, logró regresar a Estados Unidos en marzo de 2014 con una visa humanitaria, porque en México se sentía "perseguida y hostigada", y ahora aguarda la oportunidad de plantear en la corte su pedido de asilo.

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    "Sé a lo que me arriesgo, porque si me niegan el asilo me van a deportar por tercera vez y castigar para que no regrese a los Estados Unidos por 20 años", manifestó.

    La activista sostuvo que pesan en su contra los cargos federales que recibió por el uso de un número de seguro social falso al ser detenida, pero está decidida a ir a la Casa Blanca a pedir el perdón del presidente Barack Obama.

    Arellano expresó a Efe que aunque recibió hace un mes el permiso de trabajo, se le hace muy difícil conseguir un empleo porque no tiene "el récord limpio".

    "Además soy una persona muy pública, que conoce sus derechos y lucha por los demás, y es por eso que muchos no me quieren emplear", afirmó.

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    Arellano subsiste con la fabricación de piñatas que vende por cuenta propia, algunas con la figura de Trump, y un trabajo en una cafetería donde le pagan 30 dólares por día.

    "Se me cierran muchas puertas, pero también se me abren otras", afirmó Arellano, quien está decidida a luchar para sacar a sus hijos adelante, sin abandonar la lucha por los indocumentados.

    "Dios tiene un propósito para mí, que es apoyar a la comunidad", señaló la activista.