Las lecciones de Anaheim

Las lecciones de Anaheim

Eduardo Carrasco analiza la delgada linea entre el orden en el que debe moverse una sociedad y el abuso de poder de algunos uniformados.

Las lecciones de Anaheim

La violencia policiaca en California no es novedad.  La clase trabajadora latina es víctima de un sistemático acoso de agentes de seguridad que ven "el cumplimiento la ley" como su principal tarea y no le explican a  las personas todas sus opciones y derechos. Por el contrario, han creado un nefasto precedente entre la comunidad inmigrante  de Los Angeles y Anaheim.

En los  barrios latinos del país, agarrotados  por el miedo  recorrido por el fantasma de la  delación y la "migra",  se ha instalado entre la población un clima de incertidumbre y desconfianza, como si  nadie quisiera dejarse mecer soñadoramente en el espejismo de la democracia.

El estallido de inconformidad se destapó   cuando Manuel Díaz, de 23 años de edad, murió de un tiro de gracia que le disparó un oficial de la policía  y la misma suerte corrió  Joe Acevedo, la segunda víctima  de los policías de Anaheim.
"Siempre nos revisan y buscan cualquier excusa para arrestarnos. dijo Galván a la prensa y explicó,  Manuel no tenía ni armas, ni drogas. 

Era pacífico y tenía un gran corazón y le dispararon en la cabeza cuando estaba acostado boca abajo en el piso, estilo ejecución. ¿Cómo no vamos a correr?".

Alex Valenzuela, que llevaba su brazo enyesado, en las marchas, dijo que el 19 de julio pasado estaba trabajando cuando la policía lo detuvo, aparentemente sin motivo y supuestamente le rompió la clavícula, al hacer uso de fuerza.

Teresa Smith,  dijo que su hijo Caesar Cruz también murió baleado por la policía de Anaheim hace tres años.

Joey Johnson, uno de los activistas, leyó una lista de nombres de ocho jóvenes que habían muerto el último año a manos de la policía de Anaheim.

"La última semana le dispararon a Manuel Díaz y a Joel Acevedo, pero también mataron a Bernie Villegas, Marcel Cejo, Martín Hernández, David Raya, Roscoe Cambridge y Gerardo Pineda, entre otros", señaló.

Cada 36 horas, un joven de color muere a manos de la policía" , opinó Michael Kakes, de la organización AnswerLA.org

El caso de Alexis Husmario Torres, de 31 años, es  desbastador.  Después de  capturarlo,  por haber molestado  a una mujer,  un policía  le propino  una paliza frente a las cámaras de Telemundo.  Torres  tiene problemas mentales y  fue  internado después de su captura. 
El policía que lo golpeó, ha sido suspendido, mientras se realizan las investigaciones.

Más de mil personas salieron a las calles en rechazo al abuso de poder de la policía espontáneamente.  Pero pronto  la gente  se organizó  lo suficiente como para durar ocho días en las calles  y conseguir la atención internacional cuando  llegaron a bloquear la entrada de Disneyland por breves momentos. 

No es la primera vez que un  caso de  violencia policial  es grabado por testigos atónitos que suben sus testimonios de horror al Web.  El asesinato de   Anastasio Hernández Rojas, en Mayo del 2010, por  la policía fronteriza, fue   grabado  por distintas personas,  mientras  el inmigrante, era torturado públicamente,  fue un escándalo que hasta ahora trajina por los pasadizos del poder en espera de justicia.

Sin embargo nadie salió a las calles por Anastacio.  Nadie salio a la calle a protestar por semejante crimen. Es más,  su muerte  hubiera quedado en el olvido si  PBS no hubiera revivido el caso en un reportaje  revelador  donde se aprecian a los protagonistas de la tragedia humana que afecta diariamente a la comunidad inmigrante en este país.

Las protestas de Anaheim  obligaron a la policía  a informarle a la población sobre la investigación  del caso Díaz, la FBI tuvo que intervenir, dos oficiales de la policía fueron suspendidos. Es muy probable que sin las marchas el caso hubiera sido manejado por la policía a puerta cerrada. 

La comunidad  Latina debería reaccionar organizadamente ysin violencia,  a los abusos de la policía en todas las instancias,  para que la justicia  se apliqué a los culpables y  la comunidad se haga respetar. 

La violencia es una enfermedad  cuya causa es  la descomposición  del orden moral y social de la sociedad.  Esta es la verdadera razón y debe ser resuelta por la razón  y no emotivamente, con comprensión y no con odio.  Las protestas de la comunidad Latina deberían ser educativas  en  este sentido.  

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