La planchita es uno de los aparatos más populares en lo que se refiere a belleza. Sin embargo, mal usada es un peligro para tu cabello. Aquí hay una serie de consejos para un uso de este favorito de la belleza.
El sitio WebMD te aconseja elegir un aparato de buena calidad, con pinzas de cerámica y temperatura ajustable.
Comienza por la temperatura más baja y sube de a poco hasta encontrar la que logra alisar tu cabello.
Consumer Reports también te orienta para un uso seguro. Lo primero es un cabello seco. Lávalo la noche anterior y déjalo secar al natural. El secador de pelo lo debilita y lo expone de más al calor.
Además, te conviene desarmar los rizos antes de empezar, tanto como puedas. Usa una loción o mousse para alisar, desenreda con tus dedos y cepíllalo con un viejo cepillo de dientes bañado en spray.
Si tu cabello no forma bucles, enróscalo en cinco secciones diferentes y sujétalo al cuero cabelludo con pinzas, dejando suelta una sección para empezar. Calienta la planchita, usa tus dedos para levantar y sostener un pequeño mechón de pelo a 90º de la cabeza, y atrápalo con la planchita, cerca de las raíces pero sin tocar el cuero cabelludo. Deslízalo a lo largo del mechón hasta el final. La velocidad a la que lo hagas dependerá de la textura de tu cabello, pero en general es de un segundo por pulgada de cabello.
Cuídate de las quemaduras. Las planchitas alcanzan rápidamente una temperatura muy alta, que puede quemar la piel al contacto. Ten en cuenta también que no se enfrían inmediatamente cuando las apagas; pueden demorar hasta media hora en bajar la temperatura. Otro peligro es que muchos modelos en el mercado no tienen enchufes seguros, por lo que el sitio recomienda no usarlas cerca de la bañera.